"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

lunes, agosto 03, 2015

Dios no es catalán

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Ni Cervantes, ni Santa Teresa de Jesús, ni Hernán Cortés.  Esto es lo que sostengo contra Jordi Bilbeny y su banda de historiadores catalanistas en Libertad Digital.


PD.  Hace unos años hice la crítica de un documental hilarante de Bilbeny: "L’apropiació del descobriment d’America: una conspiració d’estat".


viernes, julio 31, 2015

Algenia en Mundo Jurásico

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La última entrega de Parque Jurásico es entretenida, tiene acción a raudales y los bichos prehistóricos nunca defraudan. De paso, y como quien no quiere la cosa, apunta a dos problemas acuciantes. En primer lugar, cómo se está convirtiendo el planeta en un gigantesco parque temático, de lo cultural a lo religioso pasando por lo arquitectónico o lo meramente viajero, en aras de ese "turista accidental" (gran película de Kasdan) que busca emociones fuertes pero seguras, exóticas pero falsas. Por otro lado, el concepto de "contaminación genética". Y es que la nueva creación de laboratorio -un híbrido de dinosaurio, anfibio y el ingrediente mágico que posibilitó a las supernenas- es el futuro tecno-biológico de la humanidad. Lo que no deja de ser tan estimulante como peligroso (mis simpatías iban con el bicho protagonista de ojos tornasolados (y mis antipatías contra la ejecutiva pelirroja) traicionado en un giro de guión por el que la impronta epigenética tiene más fuerza el tirón de la genétia pura).  Quedaos con este concepto "algenia" que significa cambiar la esencia de una cosa viva (un concepto que habría hecho desmayarse a Aristóteles pero que hubiese hecho las delicias de Darwin).  Desde hace algunos siglos -hay quien sitúa el cambio en Bacon, otros se remontan a Demócrito y Anaxágoras- el significado metafísico de nuestra relación con la naturaleza cambio para hacerse tecnológica.  Es lo quiso decir, y criticar, Heidegger cuando comparó los Auschwitz con los mataderos industriales.  El filósofo alemán hubiese dicho ante el desastre de Mundo Jurásico: "Ya os lo dije"

miércoles, julio 29, 2015

Amor, libertad y matrimonio gay

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Contra los agoreros y reaccionarios, la dinámica de la ampliación de los derechos civiles se está ampliando a pasos agigantados.  En Diario Córdoba comento la sentencia del Tribunal Supremo en relación al "matrimonio gay"



En la serie Big Love se plantea la próxima parada en esta ampliación de los derechos civiles: la poligamia, una tradición en algunas culturas.



La clave está en conseguir que el Estado (un club obligatorio que se debería de ocupar únicamente de bienes públicos) se deje de inmiscuir en lo que es una cuestión privada (clubes voluntarios)


lunes, julio 27, 2015

Homenaje al Café Comercial

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Cierran el Café Comercial en Madrid. Hace unos pocos meses tenía que escribir en la noche de las elecciones andaluzas un par de artículos para Libertad Digital y el Diario Córdoba. Acaba de aterrizar en el Adolfo Suárez desde Praga y necesitaba un ambiente tranquilo, silencioso, clásico, peculiar. Así que me fui para el Café Comercial donde empecé ambos artículos que terminé más tarde en Casa Lucio. Es una pena que prosperen pseudo cafés como los Starbuck a costa de sitios tan auténticos como todavía es el Café Comercial. Esta panorámica la tomé una mañana mientras desayunaba y escribía acerca de la monumental faena de Castella en Las Ventas. Las dos mesas junto a las ventanas están reservadas de forma permanente para dos clientes crónicos. ¿Dónde irán ahora? La cercana Le Pan Quotidien también se está bien pero no tienen churros y tiene ese aire a plástico de las franquicias . Al final, sin toros y sin churros pero con, eso sí, con muffins y hipsters, Madrid, una de mis ciudadades favoritas gracias a bares (¡qué lugares!) como el Café Comercial, me resulta algo menos atractiva.


Una cosa es ser un liberal y otra muy distinta es asentir de manera ciega y acrítica a las dinámicas del mercado, al papanatismo de las modas. Anti liberal sería prohibir los Starbucks o subvencionar al Café Comercial. Pero resulta muy acorde con el liberalismo la crítica a la manipulación del mercado realizado por las empresas vía acuerdos de precios o manipulación de los individuos (es conveniente leer a Dan Ariely sobre esto último). Precisamente ayer comentaba lo bueno que es para los liberales leer a Nietzsche, porque su aristocratismo moral nos redime de ese chapoteo insano en esa "dictadura de la chusma" en la que se convierte el mercado político y/o económico cuando no hay una educación poderosa y compleja detrás. No hay que confundir la democracia con la oclocracia ni el liberalismo con el sometimiento a las empresas y sus mecanismos publicitarios de conformación de las conciencias. Que al #apesardelgobierno que dice Rodríguez Braun en su twitter hay que complementarlo con un #ypesardelasempresas. El liberalismo, os recuerdo porque seguro que sois lectores asiduos de Smith, Kant y Hayek, pasa por criticar al Estado, a las empresas y los gustos dominantes para defender a las minorías. Lo que no hace el liberalismo es querer cambiar la sociedad a través de la coacción pero sí a través de la educación. De ahí que el liberalismo sea antes que nada una cuestión filosófica antes que económica o, incluso, política.

Una cosa es el mercado como proceso y otra el mercado como resultado. Que respete el primero no significa que me guste el segundo. Como con la democracia, acato el resultado del proceso pero me reservo el derecho a criticarlo e intentar cambiarlo. Como decía Churchill de la democracia representativa, el mercado es el más malo de los sistemas económicos exceptuando a todos los demás. Por otra parte, el mercado como la democracia, y todos los mecanismos que se basan en la mayoría, tienen una tendencia hacia la vulgaridad y la dictadura de la masa que hay que compensar con mecanismos que defiendan los derechos de las minorías. También es cierto, como vio Marx en el Manifiesto Comunista, que al ser el valor económico el fundamental para organizar el mercado, hay un sesgo en reducir todos los demás valores, de los éticos a los estéticos, a los económicos. Pero esa es una (per)versión pseudo liberal. Es como aquellos que van por una exposición artística creyendo que los mejores cuadros son los más caros. El liberalismo ramplón que no es un humanismo, pongamos un Donald Trump, es como una democracia que elige a Adolf Hitler: un populismo de la peor especie.

Películas para el verano: Inside Out / Ant Man

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Lo último de Pixar, qué horror. No sé si es peor el estomagante corto de los volcanes eyaculando lava mientras vomitan la enésima bodrio-canción Disney-style o el pedantuelo pandemonium cartesiano-psicoanalítico en forma de película.  En Inside Out explican pobremente la psicología humana exclusivamente según cinco homúnculos: Alegría, Rabia, Miedo, Asco y Tristeza. A mí se me ha activado exclusivamente Aburrimiento y Criticón. Jon Juaristi apunta en esta dirección en su crónica sobre la película Inside Out. Y eso es lo que falla en Insideout. El cerebro no aparece, salvo como una insensata alegoría maquinista. En este sentido, la película supone un salto atrás, hasta el hombre-máquina de La Mettrie por lo menos (hay máquinas y trabajo en cadena taylorista en los cortos de Disney de los años veinte y treinta, pero sin pedagogía inicua). Incluso la máquina falla como alegoría, porque resulta una metáfora de segundo grado: una metáfora de un ordenador que es, a su vez, una metáfora del cerebro.

 Y es nunca nos libraremos del error del fantasma en la máquina que ahora podemos denominar "de Descartes-Pixar". Desde el punto de visto psicológico es un desastre, con esa paleolítica idea (bueno, cartesiana) de que no somos sino una especie de zombis o marionetas con un montón de mentes interiores que nos controlan (y dentro de esas mentes hay a su vez otras mentes?). El duallismo mente-cuerpo y la idea de que hay algo así como un "teatro" de la mente (esa producción de sueños con inconsciente psicoanalítico incluido!) es tan intuitiiva que como la idea de "Dios" como causante de los fenómenos naturales. Intuitiva pero perniciosa además de falsa. De los cuatro dogmas pinkerianos de la filosofía moderna, el del "fantasma en la máquina" va a ser el que más nos cueste superar. Y lo de Pixar no ayuda, no... Por otra parte, Docter me parece lo menos interesante de Pixar, con largos que me parecen cortos estirados como Monsters y Up.
Pd. Y lo último de la Marvel, ese Hombre Hormiga... pues a la altura del protagonista en su versión formicológica.

domingo, julio 26, 2015

Un liberal visita a Nietzsche

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Varga Llosa ha visitado Sils María, la mítica localidad donde Nietzsche escribió gran parte de su obra, entre montañas y águilas, y subraya el individualismo del filósofo alemán.  En el próximo número de la Ilustración Liberal también se publicará un artículo que he escrito sobre dos referencias a Nietzsche que hacen a sendas notas a pie de página dos autores liberales como son Friedrich Hayek y John Rawls contra el autor de Más allá del bien y del mal.  Ambas equivocadas desde mi punto de vista.  Evidentemente Nietzsche no era un liberal entre otras cosas porque era anti Ilustración y antirracionalista.  Pero también es cierto que los liberales podemos sacar jugo del aristocratismo nietzscheano para superar cierta tendencia hacia el filiteísmo moral y el provincianismo político que nos hace chapotear con demasiada facilidad en el statu quo de los convencionalismos impuestos por la mayoría en el mercado de las ideas (sin caer por ello en la elefantiasis épica de románticos como Nietzsche, siempre al borde de un ataque de lírica).



PD.  Oliver Assayas ha hecho una especie de versión de Eva al desnudo con su magnífica película Las nubes de Sils María donde se salen Juliette Binoche y Kristen Stewart, donde se puede apreciar un raro fenómeno atmosférico que se produce en el río y que seguro que hizo las delicias de Nietzsche.





viernes, julio 24, 2015

Hacia un liberalismo virtuoso (a pesar de burócratas y capitalistas viciosos)

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En Twitter, Rodríguez Braun suele dar los buenos días #apesardelGobierno. A veces, lo retuiteo añadiendo #yapesardelasempresas.  El propio Rodríguez Braun retuiteo un artículo de Antonio Jesús Chinchetru en el Instituto Juan de Mariana cuyo título era significativo "Los empresarios no son héroes".  Y es porque también hay empresarios villanos contra los que advirtió no sólo Karl Marx sino también Adam Smith.  De hecho, a más empresarios virtuosos, cumplidores de lo que denomina Chinchetru la "ética de la libertad", el capitalismo tendría menos problemas.

Un problema del liberalismo es que se ha visto como sus críticas hacia el poder ilegítimo del Estado y el peligro que representa su tendencia al poder omnímodo no se combina con la misma pasión en la crítica hacia las empresas cuando estas hacen lo mismo: atentar contra la autonomía de la gente y su libertad de elección.



En el documental Inside Job se ponía el dedo en la llaga acerca de los sobornos que muchos académicos liberales recibían por parte de empresas a las que asesoraban en forma de financiación espuria.  Espuria porque hacían coincidir la verdad científica con el interés de quienes les patrocinaban.



En su libro Medicamentos que matan y crimen organizado, Peter C. Gotzsche denuncia cómo las grandes farmacéuticas han corrompido el sistema de salud.  Está generalizado en España y el resto del mundo que los médicos acepten invitaciones de las empresas sanitarias para asistir a comidas o congresos que con la excusa de la formación científica son modos encubiertos de conseguir un sobrepago en especie.  Hace falta un compromiso ético también por parte de economistas y médicos para no recibir ninguna financiación de aquellas empresas que tienen que ver con su actividad científica.



En la película Dallas Buyers Club se refleja la lucha de un enfermo de SIDA tanto contra la FDA como contra las empresas farmacéuticas.  El tejano cateto y homófobo pero lúcido y valiente interpretado brillantemente por Matthew McConaughey se enfrenta tanto al Estado, que pretende no solo asegurar la salud de los ciudadanos sino impedir cualquier tipo de experimentación que se salga de los márgenes de su control, como a las empresas que pretenden monopolizar la investigación en su beneficio privado.



El liberalismo no está ni a favor del Estado ni de las empresas porque está a favor del mercado.  El liberal está a favor de los ciudadanos por lo que reclama al Estado y a las empresas que sean virtuosas.  Por supuesto, no cabe esperar que nadie sea ético por propia voluntad por lo que diseña un mercado como una institución lo más neutral y objetiva posible.  La economía liberal se debe reconducir dentro de un marco político liberal.  Por lo que es necesario que las agencias de control de la sociedad, el Estado por una parte y las empresas por otro, están equilibrándose constantemente en el alcance de sus respectivos poderes, de manera tal que finalmente se consiga que ni los burócratas ni los empresarios pongan sus intereses privados respecto al poder y al dinero de manera que subyuguen los intereses ciudadanos para realizar una vida feliz de la manera más autónoma posible.


jueves, julio 23, 2015

Irse de putas/putos. Sexo y capitalismo

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Manuela Carmena interpelando al Papa sobre sexualidad es como ver a pasear a Fouché y Talleyrand  del brazo, el vicio apoyado en el crimen.  Le pregunta la alcalde de Madrid al alcalde del Vaticano "¿por qué uno se va de putas?".  El puritanismo apoyado en el prohibicionismo.  Mejor que al Papa, podría preguntar Carmena sobre el oficio más antiguo del mundo a los chimpancés que también lo practican, como cuento en la reseña sobre el cómic de Chester Brown Pagando por ello: Memorias de un putero que reseñé en Libertad Digital.


El argumento de Brown para preferir a las prostitutas es de índole epicúrea, ya que satisface su necesidad de placer sexual sin tener que sufrir los desequilibrios emocionales relativos al amor romántico, los equívocos habituales de la seducción o los problemas de convivencia de la burguesía habitual.  Al Papa sospecho que le gustaría más una actitud estoica, de represión del deseo sexual.  Y Manuela Carmena, el ya clásico resentimiento de las feministas de la ideología de género contra los hombres que les lleva a querer prohibir todo conducta no normalizada y convencional dentro del paradigma de lo que denominan "nueva masculinidad", que no es más que un plan para convertir a los hombres en eunucos y así no percibirlos como una amenaza.

Lo que une a Manuela con Francisco es el aroma a capitalismo que tiene la prostitución.  Si el sexo fuera de ataduras emocionales ya les parece malo.  lo que lo convierte, además, a sus ojos puritanos en diabólico es que haya dinero de por medio.  Y en la cultura cristiana solo hay una cosa más sucia que el sexo: el vil metal.

Es también significativo que Carmena no se pregunté, tan aficionados como son los paladines del género a desdoblar las terminaciones, por los putos.  Porque haberlos, haylos y sus clientes son también fundamentalmente hombres. En Amigo/Amado, Ventura Pons planteaba la historia de un profesor de literatura que se encuentra con la sorpresa de que su último prostituto, que también resulta ser su mejor alumno, es el que más se merece su Testamento