"Las ideas son menos interesantes que los seres humanos que las inventan" FranÇois Truffaut

viernes, febrero 27, 2015

Antes de Heidegger: Lutero, Kant, Hegel, Nietzsche...

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 En El Medio profundizo en las raíces cristianas y alemanas de un antisemitismo de carácter europeo que encontró su formulación más terrible en el filósofo de la Selva Negra.  Anteriormente escribí en Libertad Digital del "antisemitismo metafísico" de Heidegger.



PD.  También en Libertad Digital comenté que el antisemitismo es un fenómeno estrictamente contemporáneo.  Y en el Diario Córdoba mostraba nuestro deber de combatirlo.

Defamation es un interesante documental israelí sobre el antisemitismo en el que se muestra tanto la posible exageración en algunos casos como el innegable antisemitismo que late en otros.  Con mucho sentido del humor... judío.













miércoles, febrero 25, 2015

Yo también soy judío (Shemá, Israel)

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Una camiseta Yo también soy Charlie Hebdo sería peligroso vestirla en los países musulmanes.  Pero otra con la leyenda Yo también soy judío lo sería incluso en Europa.  De eso va mi artículo en el Diario Córdoba.


PD.  Una ingeniosa forma de acabar de una vez por todas con los judíos: en lugar de matarlos, amarlos (El creyente, Henry Bean, 2001)


lunes, febrero 23, 2015

Homenaje a Oliver Sacks

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En Libertad Digital rindo un pequeño homenaje al gran Oliver Sacks que escribía en el NYT un sentido artículo sobre el cáncer terminal que le consume irremediablemente.  El siglo XXI será, está siguiendo, el siglo del cerebro, y Sacks ha hecho más que nadie, siguiendo la senda que abrió Luria, para acercar el paisaje de la enfermedad mental a un numeroso público sin estridencias ni exageraciones.

Casi siempre se suelen publicar imágenes de los autores cuando son más viejos.  Pero vale recordar ahora que Olivers Sacks fue una especie de "chico de la moto" que podría rivalizar con el mismísimo Mickey Rourke en La ley de la calle.




domingo, febrero 22, 2015

Si los Oscar los diera yo...

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Y dados los nominados a cada premio (como imaginaba, los ilustres académicos tienen otros criterios)

Película:  El francotirador (de la que he escrito aquí), de Eastwood



Director:  Bennett Miller (Foxcatcher).

Actor protagonista: Steve Carrell (Foxcatcher).

Actor secundario:  Mark Ruffalo (Foxcatcher).

Foxcatcher es un prodigio interpretativo de sus protagonistas, también por parte de Channing Tatum que no está nominado.  Una historia que parece mentira que sea verdad y que se asemeja a una sesión de psicoanálisis a la que se hubieran sometido los hermanos Grimm en el diván de Sigmund Freud.  Una metáfora retorcida sobre el patriotismo, la familia y la mística del "winner" en la cultura del triunfo de los Estados Unidos que la hace difícil de digerir porque es una película básicamente triste y deprimente. Quizás por eso, y a pesar de estar nominada para todo lo importante, no está a la mejor película.


Actriz protagonista:  Rosamund Pike (Perdida).




Actriz secundaria: Meryl Streep (Into the woods).

Tanto a Pike como Streep, por brujas



Película extranjera:  Timbuktu, de Abderrahmane Sissako

Es una gran película, de esas en las que el cine y la política se concilian en un plano superior, la belleza y la justicia.  Una distopía musulmana sobre el triunfo del yihadismo, arriesgada y valiente, tanto en lo formal como en el contenido.  Escribí brevemente sobre ella y otra de las candidatas, Ida, aquí.



Guión original: Nightcrawler (Dan Gilroy).

Es la película que más me ha gustado desde que vi en Londres Only lovers will survive.  De ella escribí aquí




Documental:  Finding Viviane Maier.  Aunque sería interesante que se lo diesen al documental sobre Snowden, Citizenfour, una muestra de valentía de Hollywood frente a la brutal violación e intromisión del Estado en el derecho a la privacidad de los ciudadanos, el que más me ha gustado ha sido este documental sobre el descubrimiento de una genio de la fotografía







sábado, febrero 21, 2015

Heidegger en Auschwitz (y encuesta "Mejor filósofo del siglo XX")

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Son malos tiempos para los judíos.  Como siempre.  El antisemitismo es una constante, la constante de la vergüenza, en la historia de Europa. En Libertad Digital revelo una de sus vertientes más poderosas y siniestras: la del proclamado más grande filósofo del siglo XX (con permiso de Wittgenstein), Martin Heidegger.



El filósofo más grande del siglo XX es (se pueden votar por varios)

Wittgenstein
Popper
Heidegger
Carnap
Russell
Husserl
Foucault
Frege
Quine
Adorno
Kripke
Lewis
Habermas
Derrida
Searle
Arendt
Dennett
Other
Please Specify:
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jueves, febrero 19, 2015

El francotirador Eastwood

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Se suele decir que Hollywood está dominado por los izquierdistas. Sin embargo, siempre hay un minúsculo pero irreductible bunker de conservadores que guardan las esencias del “American Dream” contra aquellos que gustan más de relatar la “Yanqui Nightmare”. Además, el mejor de todos suele pertenecer a esta élite.



John Ford realizó en 1955 Cuna de héroes, un pequeño e íntimo melodrama sobre la Academia del ejército norteamericano West Point en el que mostraba su respeto y admiración por una institución a la que había glorificado al tiempo que criticaba algunos de sus rasgos más característicos (como en Fort Apache, 1948). Clint Eastwood, el referente conservador en la actualidad, ha realizado su particular exaltación del héroe americano en versión militar: American Sniper. Su adaptación de la autobiografía del francotirador Chris Kyle durante sus misiones en la guerra de Irak es una exaltación de la mejor versión del Ejército, la institución más odiada junto a la Iglesia por los izquierdistas, a través de la figura de una letal máquina de apuntar, disparar y matar.



Oliver Stone, Stanley Kubrick (que hizo sus peores películas cuando se dejó llevar por clichés antimilitaristas en Senderos de gloria y Full Metal Jacket) o Michael Moore (su tuit lo dice todo) hubiesen mostrado a Kyle como un psicópata, pero Clint Eastwood no duda en llevarlo a la condición de campeón nacional aunque no con los ribetes de superhéroe con los que Sylvester Stallone dibujó a Rambo sino como un entrañable padre de familia y mejor camarada. Porque para Eastwood, como para Ford, el ejército es una prolongación de la patria, como esta, a su vez, lo es de la familia. EEUU es para la visión conservadora “la Gran Familia Americana”. Y es que los Estados Unidos se basan para dicha perspectiva en dos pivotes, Dios y Patria. Por arriba, la trascendencia que justifica sus demás valores supremos, entre ellos el dólar: "In God we trust". Por debajo, las raíces que les llevan a incardinarse en una tradición que se remonta a los Padres Fundadores y se refleja en el Juramento de Lealtad que, en contradicción la supuesta separación entre Iglesia y Estado, reza:

"I pledge allegiance to the flag of the United States of America, and to the republic for which it stands, one nation under God, indivisible, with liberty and justice for all."




La película nos cuenta dos historias que articulan el conflicto entre parejas de valores. Por un lado, en la batalla, el conflicto entre Dios y Patria aunque nuestro protagonista tiene maniqueamente claro (en el libro en el que se basa la película confiesa que su visión ética sólo contempla el blanco y el negro puros, sin sombra de grises) que Dios tiene un rostro más judeo-cristiano que islámico. Por otro, en la retaguardia, un conflicto más irresoluble entre la Patria y la Familia, en la misma senda que trató también John Ford en otro de sus westerns sobre la caballería Río Grande. Frente al padre-colega de la película favorita del “progresismo” cinéfilo, Boyhood, que le regala a su hijo una recopilación de los Beatles (encima, los ingleses Beatles. Todavía si fuera el autóctono Bob Dylan…), el padre de nuestro francotirador les regala a sus hijos una parábola de tono bíblico, tan simple como contundente, que separa a los seres humanos en lobos, corderos y perros pastores. Nuestro protagonista es a diferencia del cordero de su hermano, un perro pastor.



Pero de lo que trata la película es, siguiendo la metáfora, de cómo un perro pastor se convierte en perro de presa (un American Pit Bull Terrier, claro está). Un tipo grande y metódico, un hombre tranquilo en la tradición fordiana pero implacable. Uno de esos molosos que si muerden, morirán antes que soltar su presa. Por supuesto, que tiene problemas psicológicos pero en la gran herencia artístico-guerrera que se remonta a Homero y su Aquiles, los superará para reinsertarse de nuevo en la matriz familiar, tanto personal como nacional. Existe por parte de Eastwood una perentoria necesidad de justificar a su protagonista en su acción más discutible: la ejecución de un niño. Y no porque en el relato de la acción en sí misma no quede claro sino porque más tarde la repite, como si tuviera que subrayar que el francotirador después de todo no ha perdido su humanidad, que entre tanta devastación bélica no se ha producido también una debacle moral.



En consonancia con el alias con el que le conocían sus compañeros, la “Leyenda” (sus enemigos le pusieron otro mote, “El diablo de Ramadi”), Eastwood elabora una apología siguiendo el dictamen de aquel director de periódico de El hombre que mató a Liberty Valance cuando explicaba que en el oeste cuando tienen que elegir entre imprimir la verdad o la leyenda, se imprime la leyenda. Desde estos parámetros, la película, aunque menor en su carrera, es sólida. Pero hay en ella una sombra que la empequeñece. Porque en realidad el que aparece como alguien de leyenda y del que te apetece saber más es el francotirador enemigo, al parecer un campeón olímpico sirio que lucha con los iraquíes. Como el mismo Eastwood mostró en el díptico Banderas de nuestras padres/Cartas desde Iwo Jima o Jean Jaques Annaud en su obra maestra sobre francotiradores, Enemigo a las puertas, la ecuación Dios-Patria como fundamento de la Nación funciona igual de bien para los hunos y para los hotros. El género bélico es especialmente proclive al maniqueísmo. Las obras maestras son escasas: John Ford en No eran imprescindibles o Escrito sobre el sol, Sam Peckinpah en La cruz de hierro, Sam Fuller en Uno Rojo, División de Choque, Terrence Malick en La delgada línea roja o Steven Spielberg en Salvar al soldado Ryan han elaborado equilibrados y complejos análisis llenos a la vez de ruido y furia pero también de belleza y compasión. El díptico mencionado de Eastwood presentó su candidatura a ingresar en ese club selecto (a mi modo de ver, de forma fallida). American Snyder es más bien el reverso serio de la moneda costumbrista sobre el ejército que tiene en El sargento de hierro su cara burlesca pero, quizás por ello mismo, más interesante. Porque el patriotismo es encantador pero también puede llegar ser siniestro y hace falta un poco de humor para que no acabe siendo indigesto.

martes, febrero 17, 2015

Roma, personal guía gastronómica-política-cultural

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En la sección de Cultura de Libertad Digital se publica mi recorrido por Roma, la ciudad construida sobre el infierno, hablando con taxistas, peluqueros, camareras, sastres del Papa y demás fauna romana, tan fascinante en su mundanidad.



Mi estancia fue hace un mes.  Así que la actualidad política se ha movido de manera que mi pronóstico sobre Mattarella se ha cumplido: ya es el presidente de la República.  Le han hecho caso a este extraordinario titular de Il Tempo.



 
Unas recomendaciones más:  

Una tabla de quesos y embutidos italianos, vino y aceite como ambrosía, en La Prosciutteria (Via della Panetteria, 34)

La Empresa.  Moda italiana en el límite de la sofisticación, la extravagancia y la heterodoxia

La Biblioteca Casanatense.  En un callejón perdido, tras subir unas escaleras desvencijadas, se encuentra esta Biblioteca en la que los incunables vencen a los iPad.  Huele a madera y cuero.  Se la enseñarán y comentarán encantados.



La dolce vita